Juan Masiá vuelve a España

Recogemos este post publicado por http://justicia.lacoctelera.net

http://justicia.lacoctelera.net/post/2011/06/17/juan-masia-vuelve-espana

¿Volverán los obispos a acosarle por venir a su país como ciudadano de pleno derecho amparado por la Constitución Española? Recordemos la denuncia que e presentó ante el Nuncio Renzo Frattini:

Denuncia presentada contra Rouco, Sebastian y García Gascó en defensa de Juan Masiá

La vara del Cardenal

Carta de Laicos a los medios de comunicación

Juan Masiá vuelve a España

En abril del año pasado el jesuita Juan Masiá anunció que cerraba sus blogs en español. Ese cierre vino de las presiones que hay desde hace tiempo entorno a la figura del sacerdote. Juan Masiá es un católico sin miedo y sin tabús, eso le lleva ha tratar con naturalidad temas que los obispos y la jerarquía católica no saben tratar en absoluto como por ejemplo el tema del preservativo. Juan Masiá defiende el uso del preservativo como algo responsable, no como un atentado a la vida, lo que le costó el ser expulsado de su cátedra de bioética en la Universidad Pontifica de Comillas. Esto le llevó ha discrepar oficialmente en la Iglesia, sintiéndose Iglesia y por ser Iglesia, lo que ha sido respondido por parte de la jerarquía católica con un trato en contra. La Compañía de Jesús ha sido tremenda, los jesuitas se desmarcaron de él y le pidieron que no publicara nada en la prensa española (para que se dedique a trabajar en Japón, donde el ambiente eclesial es más tolerante).

Es una pena que Juan Masiá no pueda ser profeta en su tierra y esté vetado. Pese a ello, Juan Masiá publicó en abril de este año un artículo en Religión Digital en el que trataba la Jornada Mundial de la Juventud desde una perspectiva bastante irónica. Me he llevado una agradable sorpresa cuando he visto que la escuela de teología Karl Rahner y Hans Urs Von Balthasar ofrece en un curso de verano en la Universidad Menéndez Pelayo (en Santander) con el título “Transformación de la Teología en la situación actual: pluralismo religioso y laicidad”, estará dirigido por Juan Masiá y en el que participarán otros grandes teólogos católicos españoles como José María Castillo, Juan José Tamayo y Teresa Forcades, junto con otros del ámbito internacional como Roger Haight.

Gran cartel para el curso y un gran director de orquesta, con doble mérito porque parecía que en España ya nunca volveríamos a saber de Juan Masiá. Estamos en un momento en el que hay que hacer una reflexión profunda sobre el papel de la fe y las creencias religiosas, teniendo en cuenta el pluralismo cultural y la sociedad laica en la que vivimos ahora. La Iglesia Católica está en crisis y nos saldrá de la crisis solamente renovándose en cierta manera, sino que para salir de esa crisis necesita transformarse radicalmente, en su modo de funcionar, de vivir, de transmitir el mensaje que tiene. La Iglesia necesita reconocer el mundo en el que vive para poder hacer su mensaje creíble en él.

De momento oficialmente la Iglesia no toma una opción decidida por el reconocimiento de la pluralidad, más bien parece que opta por poner de relieve su identidad propia teniendo un comportamiento crítico con la modernidad y las demás religiones. Es cierto que este curso está ahí y que los que participan en él son católicos, pero son católicos “en la frontera” (como dicen ellos mismos). Juan José Tamayo, por ejemplo, está tomado como un arriano para la Conferencia Episcopal Española mientras que a Roger Haight se le prohibió dar clases de teología católica en centros católicos, una prohibición que el Vaticano extendió a cualquier centro, Teresa Forcades también ha sufrido reprimendas por parte del Vaticano por sus discrepancias con el pensamiento oficial de la Iglesia.

Lo que pasa es que la Iglesia ya no es lo que era, ya no puede andar quemando a aquellos a los que llama herejes y sus miembros, cada vez más, son mayores de edad, leen el evangelio, lo entienden y al mirar la Iglesia que hay algo les choca. Juan José Tamayo, por ejemplo, puede decir lo que quiera porque está secularizado, ya no es sacerdote ni representa para nada a la Iglesia. A José María Castillo se le tolera un poco más porque es un cura vago, dado de baja en los jesuitas, que además está ya muy anciano. Pero casos como el de Juan Masiá y Teresa Forcades, son motivo de escándalo para los sectores más ultras de la Iglesia Católica, sectores que creen que tanto la Compañía de Jesús como las Benedictinas tendrían que actuar contra Masiá y Forcades (respectivamente).

Con escándalo o sin él, hay una disidencia católica del pensamiento oficial que impera en la Iglesia. En España esa disidencia está muy machacada porque aquí la jerarquía católica además es muy talibán de sacristía. A pesar de ello, siempre habrá voces que discrepan de esa línea oficial, algunas más disidentes (como Juan José Tamayo) y otros más integrados en la institución eclesial como Juan Masiá, mal que les pese a algunos.

Justicia

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